viernes, 2 de agosto de 2019

Daniel Goleman y su teoría sobre la inteligencia emocional


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De poco nos sirve un cerebro brillante y un elevado cociente intelectual si no entendemos de empatía, si no sabemos leer emociones propias y ajenas. Ser extranjeros del propio corazón y de esa conciencia social donde aprender a conectar, a gestionar el miedo y a ser asertivos es dejar a un lado valiosas capacidades. Porque la inteligencia emocional es, lo queramos o no un pilar esencial para ser felices.
¿Qué es realmente la inteligencia emocional?

Esta dimensión responde a otro modo de entender  la  inteligencia más allá de los aspectos cognitivos, tales como la memoria y la capacidad para resolver problemas. Hablamos ante todo de nuestra capacidad para dirigirnos con efectividad a los demás y a nosotros mismos, de conectar con nuestras emociones, de gestionarlas, de automotivarnos, de frenar los impulsos, de vencer las frustraciones…
  • La inteligencia emocional empieza con la conciencia de uno mismo y también con la conciencia social. Es decir, cuando somos capaces de reconocer las emociones (y su impacto) en todo lo que nos rodea.
  • Asimismo supone entender que gran parte de nuestros comportamientos y decisiones se basan en emociones. El ser humano es una criatura emocional que un buen día aprendió a pensar y a razonar. Este puede parecer un aspecto algo polémico pero no está exento de verdad. Entenderlo, asumirlo nos permitirá tener un mayor control sobre nuestro comportamiento.
 El Modelo de Inteligencia Emocional
El modelo de Inteligencia Emocional y social, se basa en cuatro grandes áreas:
1. La auto-consciencia, que permite comprender los propios sentimientos. Básicamente, se compone de consciencia emocional, la auto-valoración y la confianza propia.
2. La consciencia emocional se refiere al reconocimiento cómo las emociones afectan nuestro desempeño. Seguidamente, la auto-valoración habla de un entendimiento de las habilidades, fortalezas y debilidades propias. Por último, la confianza propia se refiere al valor y coraje que viene de conocer las habilidades y fortalezas propias.
3. La auto-regulación, que se refiere a la capacidad de contener el exceso emocional cuando respondemos a situaciones inesperadas. Los griegos antiguos la llamaban sofrosyne (cuidado y la inteligencia en el gobierno de la vida propia), mientras que los cristianos y romanos lo denominaban templanza.
4.  La capacidad para motivarse, compuesta de la habilidad para manejar y controlar las emociones hacia las metas personales y objetivos propios, determinante del éxito. Estar motivado es hallar el “flujo”; la energía que nos mantiene en movimiento que se encuentra entre la ociosidad y la ansiedad paralizante.


"La pregunta no es si eres inteligente emocionalmente. Sino, ¿de qué manera? ¿En cuál de todas las capacidades?
- Daniel Goleman

El secuestro de la amígdala
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Esa Inteligencia Emocional está basada en los patrones cerebrales, con el “secuestro de la amígdala” siendo el protagonista en muchas ocasiones. Entendiendo por secuestro “esos momentos en los que las personas tienen una respuesta emocional inmediata y abrumadora. Cuando es una emoción muy fuerte, positiva o negativa. El típico momento en el que dices algo de lo que más tarde te arrepientes. Cada vez que un CEO tiene un ‘secuestro de la amígdala’ son malas noticias para el negocio, no hay duda”.
Cómo mantener a la amígdala tan inactiva como sea posible?

“Muchas escuelas ahora enseñan Inteligencia Emocional. Y un ejercicio que utilizan es el de los semáforos. Recuerda la luz en rojo: para, pausa, y relájate. Piensa antes de actuar”.Porque no se trata de reprimir esa sensación… eso no es sano. No consiste en fingir o pretender que estás calmado. Sino que de verdad te calmes.





¡Prestemos atención!
Nuestra atención, o la falta de ella, también ha sido un tema a desarrollar por Golemandurante su intervención con un protagonista principal: el smartphone.


“Es tu mejor amigo y tu peor enemigo. Pero sobre todo, está lleno de distracciones”. Así, las normas de atención han cambiado para todos, especialmente para líderes y ejecutivos. “Para un ejecutivo, significa que estás presente las 24horas del día, los siete días de la semana. Un tiempo durante el que estás recibiendo una cantidad de información exagerada. Y cuanta más atención prestamos a esa información, menos atención nos queda para concentrarnos en nosotros mismos. La distracción se ha convertido en algo normal, pero es extremadamente ineficaz”.

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